Mis 5 días en Bali. 1º Parte: Ubud y excursiones

Como os he ido comentando en mis anteriores posts, en el viaje a Bali quería compaginar cultura y relax. Es cierto que al disponer sólo de 5 días tuve que prescindir de visitar maravillas naturales localizadas en la menos “trillada” zona norte de la isla. Tampoco tuve tiempo de visitar los numerosos pueblecitos costeros con aire surfero de la zona sur. Aún así, no se puede decir que no haya optimizado mis días allí, creo que es difícil hacer más cosas en menos tiempo y además, disfrutarlas al máximo. Y lo que me faltó por ver queda como excusa para regresar algún día, espero no muy lejano… y he de deciros que excusas me quedaron unas cuantas 😉
A continuación os relataré mi experiencia en Bali, las excursiones que hicimos, todo lo que teníamos planeado y lo que al final salió. En los viajes es importante tener la mente abierta y dejar espacio para la improvisación. A pesar de llevar siempre todo bastante organizado desde casa, especialmente cuando viajo con tan poco tiempo para disfrutar de los destinos, nunca dudo a la hora de modificar el planning sobre la marcha, es lo que le da “vidilla” al viaje. Hacer una parada estratégica para disfrutar de un café, una cerveza o un vino en un sitio especial, o decidir acabar el día de risas en una playa en lugar de llegar al último templo previsto, aportan un valor adicional al viaje, ayudándote a sentirte libre y de vacaciones.

Antes de comenzar con la descripción de mi viaje por días os presento el organigrama para que os resulte más fácil ubicaros. Tal y como os contaba en la planificación y como veis reflejado en este esquema, llegué a Bali vía Singapur. Encontraréis todo lo relacionado con esta primera parte del viaje en un post aparte: Singapur en día y medio.

Para facilitar la lectura he dividido mis 5 días en Bali en dos posts. El primero está dedicado a la parte más cultural, incluyendo los días en Ubud y las excursiones a los templos. Y el segundo, a la parte más distendida en Gili Trawangan, Seminyak y Uluwatu.

Primer día en Bali. Ubud

Mi vuelo desde Singapur llegaba a las 10 am al aeropuerto de Denpasar. Como os adelantaba en el post de preparativos del viaje a Bali habíamos contratado un conductor para que nos recogiera directamente en el aeropuerto y nos llevara a nuestra villa en Ubud. El trayecto que se suponía iba a ser de hora y media, se convirtió en un viaje de 2h40 y además bastante intenso. Las carreteras allí… Hay que vivirlo para entenderlo, pero hasta que te acostumbras sufres un poco… Conducen por el lado opuesto y además adelantan por donde pueden: por el arcén, se inventan un carril intermedio, con línea contínua… Hay millones de motos con hasta 4 pasajeros intentando adelantar por cualquier lado… Y lo más sorprendente es que para la cantidad de animaladas automovilísticas que se ven hay pocos accidentes…

Una vez conseguimos llegar sanas y salvas a nuestra villa decidimos darnos un chapuzón en la piscina para despejarnos antes de empezar a descubrir Ubud. Empezamos fuerte con una comida en el Café Lotus, uno de los imprescindibles de la localidad. Un bar restaurante situado en una terraza cubierta con vistas al palacio real y a sus lagos cubiertos de flores de loto, de los cuales recibe el nombre el Café. Algunas noches también ofrecen un espectáculo de danza balinesa después de las cenas. La carta es bastante variada, desde comida típica balinesa hasta platos más internacionales. Nos tomamos allí nuestra primera Bintang que nos supo a gloria después de la intensa mañana.

A los aficionados a la cerveza les dedico este inciso sobre la bebida más popular de Bali. Bintang es la cerveza local más consumida en indonesia, la encontrareis fácilmente en todos los bares y restaurantes. Su nombre significa “estrella” y es muy clara y suave, no llegando a los 5 grados de alcohol. Su sabor y color recuerdan bastante a la cerveza Heineken, seguramente por la influencia de un maestro cervecero holandés que rigió la fábrica y provenía de dicha multinacional. Aunque es cierto que para mi gusto le falta un poco de fuerza, bien fresquita y disfrutándola de vacaciones en su país de origen deleita a todos los paladares 😉

Volviendo a nuestro primer día por Ubud, teníamos planeado visitar el Monkey Forest, que estaba a unos 20 minutos andando aproximadamente del centro. El horario es de 8.30-18h pero la venta de entradas cierra a las 17:30. Contiene 4 templos diferentes y parece salido de una película de Indiana Jones. No habíamos previsto que tardaríamos tanto en llegar a Ubud, ni que nos entretendríamos dándonos el refrescante baño en la piscina, cambiando rupias, comprando las entradas para la danza balinesa y disfrutando de nuestra comida en el café Lotus, así que al final no llegamos al bosque de los monos, estrenando, de esta forma, nuestra larga lista de excusas para volver …

Un plan B que tenía para esa tarde, y que también me quedó pendiente, fue dar un paseo por los arrozales de las afueras de Ubud, y tomarnos algo en el Sweet orange warung (Aproximadamente a 30 minutos paseando desde nuestra villa). Para ir situándoos, Warung, es el nombre que se les da a los pequeños restaurantes y puestos de comida generalmente de propiedad familiar.

A pesar de los objetivos que teníamos para ese día, decidimos tomárnoslo con tranquilidad y nos quedamos paseando por las calles adyacentes al palacio real y por el mercado de Ubud, donde se pueden encontrar todo tipo de souvenirs, pareos, artículos de decoración, etc… Si tenéis paciencia a la hora de regatear podréis conseguir muy buenos precios. Está abierto desde las 6am hasta las 18h, yo aconsejo ir a última hora puesto que no está tan abarrotado y como tienen ganas de cerrar los regateos son menos tediosos.

El plan para nuestra primera noche en Ubud era asistir a una danza balinesa, ya que están consideradas las más auténticas de la isla. Todos los días se ofrecen espectáculos nocturnos tanto en el palacio real como en el templo contiguo a las 19:30h, aunque te convocan media hora antes para poder empezar puntualmente la actuación. Las entradas se pueden adquirir la misma mañana en la oficina de turismo que está prácticamente enfrente del Palacio real, o en la puerta del mismo a cualquier vendedor oficial. El precio no varía según donde la compres y cuestan unos 7€. Cada día las danzas son diferentes, algunas son solo baile, otras también cantan, participan solo hombres, solo mujeres o mixto… nosotras fuimos a ver una danza del fuego (Kecak fire & Trance dance) por recomendación del chico que nos vendió las entradas. En la misma puerta de acceso hay vendedores ambulantes con bebidas frías para amenizarte la espera y la representación que, a mi personalmente, me pareció bastante densa. También es verdad que habíamos madrugado mucho y nuestro día había sido intenso, y en esas circunstancias parece todo más espeso. Al acabar la actuación teníamos pensado ir al Café Luna, un bar que nos habían recomendado para tomarnos algo, pero al final nos tomamos la copa en el primer barecito mono que encontramos en la calle principal. No nos hacía falta más. Después de eso nos dimos un baño de vuelta en nuestra piscina, que nos habían iluminado, y fresquitas nos fuimos a dormir para recuperar energías para el día siguiente.

2º día en Bali. Ruta Este

Cuando empieces a investigar sobre Bali verás que hay decenas de templos y cosas que ver y hacer cercanas a Ubud. Si sólo dispones de un día para visitar sus alrededores se te planteará un dilema: hacer una ruta que incluya los templos más representativos de la isla, que además son los más cercanos; o pasar más tiempo en el coche pero ir a visitar los templos menos conocidos o visitados. Seguramente la primera opción es la más práctica, puesto que ves más templos sin pasar tanto tiempo en el coche, pero me pierden los retos, y se me había metido en la cabeza visitar las puertas del cielo, que están en el templo Lempuyang, al noreste de la isla y que por lo que había leído no era fácil llegar… así que no os puedo contar nada de la primera ruta pero os puedo asegurar que la segunda, a pesar de la paliza de día, valió la pena. Y eso que, de todo lo que teníamos previsto ver, al final descartamos cosas para ir un poco más relajadas.

Bali tiene millones de templos, es la única isla de Indonesia con población de creencia mayoritariamente hindú y eso se refleja no solo en el número de santuarios, sino en todos los ámbitos de la vida diaria de sus habitantes. Cuando estéis en la isla podréis ver numerosos actos religiosos. Todos los miembros del pueblo participan en los nacimientos, bodas y entierros de sus vecinos, así como de los días de reconocimiento de sus dioses. Podréis reconocerlos porque suelen verse en procesión con vestimenta tradicional y portando llamativas sombrillas de colores. Es muy probable que en el trayecto que recorráis para vuestras excursiones os encontréis alguna de estas celebraciones. Además, la espiritualidad de la isla se nota en todos sus rincones, muchos balineses hacen sus pequeñas ofrendas antes de las comidas (lo hacen muy discretamente pero os daréis cuenta porque suelen pegarse un granito de arroz en la frente) y todas las casas tienen un pequeño altar donde ofrecen sus respetos a los dioses diariamente. Asimismo deberéis andar con cuidado por la calle puesto que es bastante frecuente que también dejen un platito de plástico con arroz, frutas, flores o plantas, incluso algún cigarro en el suelo, a las puertas de los comercios para pedir prosperidad y suerte.

Volviendo a nuestro primer día de excursión, como ya he mencionado anteriormente, contratamos un guía con coche que nos permitió conocer detalles de la vida e historia balinesa de primera mano. Yo creo que fue todo un acierto contactar con ellos desde España, puesto que ya teníamos las rutas de cada día organizadas.

Para el primer día teníamos decidido visitar la zona noreste de Bali haciendo las siguientes paradas: Pura Lempuyang, Tirta gangga, un lago de lotos, una fábrica de chocolate (no por la fabrica en sí sino por la espectacular playa que tiene delante con un columpio bastante interesante..) y Klungkung.

Nada más empezar la ruta, el guía nos llevó a una pequeña plantación donde elaboran el famoso café más caro del mundo, el kopi Luwak.  Nos hicieron un pequeño recorrido por el campo explicándonos las plantas que tenían y el proceso de elaboración del café que se obtiene moliendo los granos de esta planta que se extraen de las deposiciones de un animal llamado Luwak. Sí, habéis leído bien… Estos animales viven en grandes jaulas desde las que tienen acceso a las plantas de café y van alimentándose de los granos que consideran en mejor estado de maduración. Allí se recogen sus excrementos para ser lavados, pelados, tostados y molidos. El motivo por el cual es tan caro este café es por la poca cantidad que se produce al año, unos 500 kg aproximadamente. En la página web de directo al paladar podéis encontrar información más específica sobre el tema, especialmente sobre las características de este café. En nuestra visita a la tienda nos ofrecieron una degustación de varios cafés con diversos aromas y sabores incluido el de Luwak. Por la visita y la desgustación te cobran unos 3€ por persona, que luego te descuentan si compras algo, aunque he de avisaros que los precios no son baratos.

Tras esta primera parada fuera de ruta nos pusimos rumbo a Pura Lempuyang (Pura es el nombre que reciben en Bali los templos hindúes). Si os digo la verdad, una vez de camino me entraron las dudas, el templo al que me había empeñado en ir está bastante lejos de Ubud en lo alto de una montaña siendo las carreteras que llevan hasta él estrechas, mal asfaltadas y muy empinadas. Nuestro guía se perdió y estuvimos dando un millón de vueltas hasta que conseguimos llegar. En el trayecto sólo deseaba que realmente valiera la pena y no haberme complicado el día por un artículo extraído de una revista de viajes, especialmente por mis compañeras de aventura que habían confiado plenamente en mí con la organización del viaje. Pero no me decepcionó, fue una de las cosas que más me gustó de Bali, había unas vistas espectaculares desde arriba y se respiraba una paz… En sus puertas hicimos las fotos más bonitas del viaje, al menos a mi parecer. Desde este templo sale una ruta de unos 4km que te lleva a otro a mayor altitud, nosotras no tuvimos tiempo para hacerla pero si alguno llega con más tiempo seguro que resulta interesante.

Una vez subidas todas escaleras y hecho todas las fotos que la paciencia de nuestro guía soportó, nos fuimos a Tirta Gangga. Está muy cerca de Lempuyang, a unos 15 minutos más o menos y también vale la pena verlo. Lo componen 4 estanques, hay algún puente y un camino de piedras sobre el agua. Incluso uno de esos estanques está destinado a la purificación y la gente se sumerge en él. Allí mismo hay también varios restaurantes, nosotras comimos en uno de ellos que nos recomendó nuestro guía y la verdad es que, sorprendentemente a lo que cabría esperar por ser un sitio turístico, fue de los mejores del viaje.

Nuestra siguiente parada prevista era la fábrica de chocolate, queríamos ir hasta allí por la playa de arena blanca que tiene delante con un columpio muy llamativo. A la hora de la verdad, no vimos factible llegar a todo porque con la interrupción del café de Luwak, que no teníamos programada, se nos desbarató un poco el horario. Como íbamos a pasar un par de días de playas en las islas Gili, decidimos saltárnosla e ir directas a Klungkung. Ésta fue una parada que, sinceramente, hicimos porque estaba de camino y no nos teníamos que desviar. Son los restos del palacio real, del cual no queda mucho, tan solo dos pabellones elevados sobre estanques con un jardín. Si tienes tiempo puedes darte un paseo tranquilamente, las pinturas de los techos son bastante curiosas, pero ir adrede a verlo si no estas por la zona no lo recomendaría..

 

Una vez de vuelta a nuestra villa salimos a cenar por una de las callecitas que vimos más animadas en Ubud, Jl Gootama, a una pizzería llamada buonasera muy buena. En esa misma calle y en las adyacentes hay gran variedad de bares y restaurantes, todo bastante cerca del palacio real, como punto de referencia.

3º día en Bali. Ruta Norte

Para este segundo día de excursión teníamos planeado salir de Ubud y acabar el día en Seminyak. Nuestro guía se encargó de que llevaran nuestras maletas directamente a nuestro hotel de aquella noche para que fuéramos más cómodas en el coche.

Empezamos el día visitando una casa típica balinesa. Ni la excursión del café de Luwak ni la casa balinesa las teníamos planeadas de antemano pero nuestro guía se empeñó en llevarnos, seguramente porque debe llevarse comisión. Hay que ser muy claro con ellos porque al final siempre tienden a barrer para su casa y, no es por el dinero, porque realmente en la casa balinesa creo que pagamos 1€, sino porque según lo que tengas programado te altera la ruta, teniendo que sacrificar alguna de tus paradas a no ser que quieras ir acelerado todo el día.. De todas formas, he de reconocer que visitar la casa balines a tradicional resultó interesante ya que te permite hacerte una idea de cómo es la vida familiar de los locales y la importancia que dan a sus dioses, a quienes presentan ofrendas diariamente en sus altares domésticos.

Para este día teníamos prevista la visita de dos imprescindibles de la isla: los arrozales de Jatiluwih y el anochecer en Tanah Lot.

La traducción literal del nombre de estos arrozales, considerados Patrimonio de la humanidad, es “algo maravilloso”. Con esta definición creo que sobran las palabras… es cierto que puedes verlos desde una explanada sin necesidad de pagar entrada, pero los precios en Bali son irrisorios, y de verdad que la ruta de senderismo que los atraviesa vale la pena. Además hay una corta y una más larga, incluso ofrecen distintas opciones como paseos en bicicleta o visitas a primera hora de la mañana para los amantes de las aves. Nosotras hicimos la ruta corta caminando y es un paseo muy agradable. Por supuesto, no olvidéis rociaros con repelente de mosquitos porque, como podéis imaginar, los bichos en zonas húmedas no escasean…

Los arrozales son el principal motor económico de Bali, no solo por la producción de arroz, sino también por el turismo que mueven. La tierra volcánica sobre la que se asientan, el clima cálido y el agua abundante le aportan ese color verde intenso tan llamativo y consiguen alcanzar hasta 3 cosechas anuales.

El templo Ulun danu bratan, es una buena parada entre los arrozales y Tanah Lot. Está compuesto por varias pagodas construidas sobre el agua de un lago. Es muy bonito, rápido de ver y tiene varios restaurantes cerca si te pilla allí la hora de comer.

 

Nuestro guía pretendía llevarnos a un bufet libre para comer ese día pero no nos convenció demasiado la idea, así que le pedimos que nos llevara a un restaurante local bueno. Por lo que habíamos visto, los bufets son demasiado turísticos y la comida, aunque básicamente es siempre la misma (distintas variedades de noodles y arroz con pollo o cerdo), en los restaurantes al no hacer la pasta a granel están muchísimo mejor. Además siempre hay alguna variedad distinta de arroz, una especialidad diferente o algún postre típico. Al final comimos en uno de los restaurantes que hay cruzando la carretera enfrente de la entrada del templo y estuvo bastante bien y barato.

Tras la comida, según nuestro planning original, teníamos previsto ir al templo Taman ayun, pero queríamos llegar a ver la puesta de sol a Tanah Lot y no llegábamos a todo, así que decidimos saltárnoslo.

Como leeréis en guías de viajes y en otros blogs , el anochecer en el mirador que da al templo Tanah Lot es otra de las experiencias que no deberías perderte si vas a Bali. Este templo esta situado en un islote frente a la playa, al que se puede acceder caminando cuando la marea está baja. Las vistas al atardecer son increíbles, además del ambiente que se vive. Cerca hay puestos de comida y bebida, y la gente se sienta en el parque o en la playa tranquilamente a ver el espectáculo de la naturaleza.

En Bali atardece bastante pronto, sobre las 18:30, por lo que conviene madrugar para aprovechar el día al máximo ya que a partir de esa hora los templos generalmente están cerrados y la iluminación es muy escasa por lo que tampoco podréis apreciar bien lo que queráis visitar.

Una vez se hizo de noche pusimos rumbo a Seminyak, donde en nuestro hotel nos obsequiaron con un masaje de 15 minutos a cada una que nos supo a gloria después del intenso día. Un masaje y un baño refrescante en la piscina después y salimos como nuevas en busca de Potato Head, un beach club de moda en la zona. Cenamos de maravilla delante de la piscina desbordante con vistas a una larga playa de arena blanca. No es barato para ser Bali, pero comer en un sitio así en España nos hubiese costado mucho más.

 

 

Enlaces relacionados

 

Preparativos del viaje a Bali

Recorriendo Bali en 5 días

Mis 5 días en Bali. 1º Parte: Ubud y excursiones

Mis 5 días en Bali. 2º Parte: Gili Trawangan, Seminyak y Uluwatu

 

2 Comentarios
  1. avatar image
    Lina Maria a 19/11/2018 Responder

    Hola! Voy en Enero a Bali con mi familia y somos 6 adultos y un bebé y llevamos 6 maletas grandes. Que consejo me darías para el hospedaje y desplazarnos con facilidad a conocer lo que más podamos?

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