ISLAS ESPÓRADAS

EL PARAISO SECRETO DEL EGEO
Islas griegas

Sol, aguas tranquilas y cristalinas, un sinfín de playas y pequeñas calas de ensueño para todos los gustos, naturaleza en estado puro, pueblecitos con encanto, acogedoras tabernas locales y restaurantes con interesantes interpretaciones de la cocina mediterránea a precios asequibles… y sorprendentemente sin masificaciones en pleno mes de agosto. Sí, parece imposible pero semejante paraíso aun existe en Europa (y está más cerca de lo que imaginamos).

En contraposición a las afamadas cícladas, que reciben el nombre por su ordenada y circular disposición geográfica, las islas espóradas salpican el resto del mar Egeo sin seguir ningún patrón geométrico. Spora en griego antiguo significa esparcida, y de tal forma se diseminan estas ínsulas, pudiéndose diferenciar dos grupos según su localización: meridionales y septentrionales; Aunque son éstas últimas las que generalmente se conocen como islas espóradas.

Este paraje tan inexplicablemente poco conocido se haya compuesto por multitud de islotes y 11 islas más grandes, de las cuales solo 4 están habitadas: Skiathos, Skópelos, Alónnisos y Esciros.

Probablemente su pequeño tamaño (la mayor de ellas, Esciros, no supera los 210km2 mientras que la más pequeña, Skiathos, no alcanza los 50km2) y especialmente su reducida población (entre las 4 islas difícilmente llegan a los 16.000 habitantes) les hayan restado protagonismo, pero estas tierras han vivido momentos históricos únicos.

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Vistas desde el avión de Skiathos y sus alrededores

Como todo territorio griego que se precie, las espóradas presumen de un pasado donde la mitología y la historia se difuminan. Cuenta la leyenda que la misma madre de Aquiles eligió una de estas paradisíacas islas, en concreto Esciros, para esconder a su hijo en un vano y desesperado intento por evitar su participación en la Guerra de Troya.

Según otro mito, Alónnisos fue el punto de partida de Jasón y los argonautas al ir en busca del vellocino de oro, y como insinúa su segundo nombre, Achilliodromia, fue el lugar de enterramiento del padre de Aquiles.

Skópelos, tampoco se libra de un pasado quimérico pues se dice que fue fundada por Stafylos (nombre con el que se conoció durante siglos la isla), hijo del dios olímpico Dionisio y Ariadna (hija del Rey Minos), y que fue este rey quien introdujo la vid en la región, que alcanzaría fama internacional en el mundo antiguo.

Dejando a un lado la mitología, su localización fronteriza entre occidente y oriente las ha hecho partícipes de momentos trascendentes a lo largo de la historia de las diferentes civilizaciones. En tiempos de la antigua Grecia, un fuerte temporal frente a la abrupta costa de Skiathos produjo grandes destrozos en parte de la gran flota del rey persa Jerjes que acudía en auxilio de las tropas que luchaban en la inspiradora batalla de las Termópilas. La pronta actuación de la alianza de ciudades-estado griegas en la zona conseguiría el debilitamiento de estos escuadrones que acabarían siendo vencidos en Salamina, poniendo fin a la segunda guerra médica.

Posteriormente, los continuos asaltos de piratas berberiscos (incluidos los del mismísimo Barbarroja) y sucesivas invasiones de las emergentes superpotencias vecinas como Macedonia, Roma, Venecia y el Imperio Otomano forjaron una población fuerte y valiente, que no perdió su espíritu hospitalario y que llegó a jugar un papel fundamental en la independencia del país sometido al yugo turco. Los isleños no dudaron en ofrecer refugio a los patriotas de las milicias y participaron activamente en la organización revolucionaria Etairia Philiki. Esta determinación a la resistencia les llevó a sufrir bombardeos durante la II Guerra mundial, que no les amilanó a la hora de acoger refugiados nacionales, británicos, australianos y neozelandeses durante los oscuros tiempos del conflicto internacional.

Con este bagaje histórico a sus espaldas, las espóradas son mucho más que un destino de toalla y sombrilla, es un viaje al corazón de Grecia, a su cultura, gastronomía y su carácter más auténtico. Y además, un paseo en el tiempo que nos recuerda como debieron ser nuestras preciosas islas del Mediterráneo antes de la sobreexplotación turística.

No cabe duda de que cada una de estas discretas ínsulas tiene su encanto particular que les hace merecedoras de nuestra atención, sin embargo su dispersa localización complica el recorrido entre ellas. Esciros o Skiros como se conoce en griego, se encuentra a unos 100km de sus vecinas teniendo una comunicación con ferry poco frecuente y más engorrosa, por lo que suele quedar fuera del itinerario de todos aquellos que no disponemos de demasiado tiempo. No obstante, es fácil moverse por las otras 3, puesto que a Scíathos (Skiathos) se puede llegar en avión rápidamente desde Atenas o desde algunas ciudades europeas y está relativamente bien comunicada por mar tanto con Skópelos como con Alónnisos.

En todas ellas, y poniendo a prueba tu destreza en la conducción al volante de un pequeño 4×4, descubrirás paisajes naturales poco alterados por la mano del hombre. Aunque cada una tiene sus peculiaridades, en general encontraremos unos caminos poco practicables rodeados de bosques de pinos y campos de olivos, donde de vez en cuando nos toparemos con algún pequeño yacimiento arqueológico, alguna ermita o monasterio abandonado construido por los monjes del Monte Athos y con decenas de pequeños altares que salpican los bordes de las carreteras con el propósito de otorgar al viajero un momento de descanso y reflexión piadosa. Por supuesto, una infinidad de pequeñas calas y playas con diferentes tonalidades de azul nos esperan en cada recodo del camino, aunque el acceso a algunas de ellas implique una caminata que sin duda alguna merecerá el esfuerzo. Y como no, los coquetos pueblecitos blancos nos acogerán al caer el día ofreciéndonos agradables paseos entre sus laberínticas y empinadas callejuelas adornadas con flores, curiosas capillas y pequeñas iglesias, atractivas tiendas de artesanía local y acogedores restaurantes y terrazas donde probar sus vinos y deliciosa gastronomía mediterránea.

Altar en la carretera de Alónnisos; Camino a la playa de Mandraki en Skiathos; Iglesia de Panagitsa tou Pyrgou en Skópelos

Al ser la isla más cercana al continente, Skiathos es el punto de entrada a este inesperado paraíso y, por tanto, la más frecuentada de las espóradas. En aproximadamente media hora pequeños aviones de hélice conectan diariamente en época estival la capital griega con la isla, que también recibe visitantes llegados de tierra firme a través de su puerto, uno de los principales de la zona. Desde el mismo, Skiathos se comunica con el resto de las espóradas por ferry o lanchas rápidas.

Aviones de hélice con destino Skiathos

A pesar de la bonita panorámica con que nos da la bienvenida Skiathos town, con su característica pequeña península separándola en dos bahías, es posible que nuestra primera impresión sobre ella sea algo decepcionante. Sus calles principales, como Papadiamantis y sus colindantes, se hallan invadidas de tiendas de souvenires y ríos de gente abarrotando bares y restaurantes orientados principalmente al turista británico. Sin embargo, alejándonos un poco de estas vías entraremos en un mundo más auténtico y menos masificado donde todavía las abuelas sacan sus sillas a la calle para charlar con los vecinos a la fresca mientras no pierden detalle de la gente que pasea por su barrio.
De todas las espóradas, ésta es sin duda la más animada con mayor número de bares, clubes y discotecas y más ambiente diurno en sus afamadas playas. Aunque cabe mencionar que los más noctámbulos quizá queden algo desilusionados pues queda lejos del carácter festivo de otras islas de la talla de Ibiza o Mykonos…

Debido a su afluencia de turistas Skiathos dispone de una mayor oferta de alojamientos y restauración así como de servicios de transporte público que facilitan la movilidad por la isla. Sin embargo, si lo que buscamos es relax y lugares menos concurridos alquilando un coche o haciendo alguna caminata encontraremos a muy poca distancia calas y playas increíbles.

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Vistas de Skiathos momentos antes del aterrizaje

Skiathos, Islas Esporadas, Grecia

Callejuelas de Skiathos; Vistas desde la península de Bourtzi; Relax en Hidden Beach; Atardecer en Agia Eleni Beach

Otra bonita manera de conocer la isla y sus alrededores es a bordo de alguna de las embarcaciones que parten de su puerto y ofrecen excursiones a playas recónditas de acceso solo marítimo e incluso tours de un día a las principales localizaciones de grabación de la archiconocida película Mamma Mía! en la cercana isla de Skópelos. Aunque indiscutiblemente si uno llega hasta las espóradas no debería limitar su viaje a descubrir Skiathos aun incluyendo alguna escapada fugaz a sus vecinas. Un par de noches o tres en cada una de ellas nos permitirá conocer el otro lado del turismo griego, el más local y auténtico. La perfecta definición del slow life.

Desde que se rodara el éxito hollywoodiense, la isla de Skópelos, situada a tan solo media hora en ferry de Skiathos, ha sabido aprovechar el filón y sus visitas se han disparado en los últimos años. No obstante, sigue manteniendo un espíritu mucho más relajado y autóctono que Skiathos. Numerosos visitantes se limitan a rondar por los lugares más conocidos y relacionados con la película, como la icónica ermita de Agios Ioannis (rebautizada por los fans como Mamma Mia Cliff), y aunque suelen estar concurridos nada tienen que ver con la densidad a la que estamos acostumbrados en los lugares de moda playera en el resto de Europa.

Dos bonitos pueblos nos aguardan en esta isla cuyo tamaño es poco mayor al de Formentera: Glossa localizada al norte, y Skópelos town, hacia el sur, presumiendo ambos del típico sabor a isla griega con sus casas encaladas, callejuelas empinadas y salpicadas por los techos abovedados de sus iglesias ortodoxas. Y en el camino que los comunica multitud de calitas y playas entre pequeñas poblaciones junto al mar donde degustar las especialidades locales a orillas del Egeo. Este recorrido entre ambas poblaciones ofrece además unas vistas a la costa impresionantes, especialmente a la hora del atardecer. Os llamará la atención la similitud que guardan los paisajes con los fiordos del norte de Europa, pues especialmente cuando cae la tarde y hay menos luz, se ve un mar tan calmado que más bien parece un lago, sobre el que emergen islas e islotes con muy poca distancia entre ellos.

Skópelos, Islas Esporadas, Grecia

Agios Ioannis (Mamma Mia! Cliff); Vistas de Skópelos desde el puerto; Velanio Beach ; Restaurante a pie de playa en Panormos

Alónnisos es de las tres islas la más verde y salvaje pero también la más tranquila, pues recibe mucha menor afluencia de visitantes que sus vecinas. Tras sufrir sucesivos desastres naturales, la población emigró de la principal Chora, conocida también como old village, a Patitiri, desde entonces convertida en una pintoresca población junto al puerto. El pueblo antiguo, aunque actualmente se encuentra deshabitado, se llena de vida al caer el día pues la gran mayoría de las casas se han reconvertido en bonitos restaurantes y tabernas con inolvidables panorámicas sobre la colina. Alguna pequeña capilla ortodoxa, numerosas tiendas artesanales y una acogedora plaza generalmente ambientada por músicos locales, completan la fisonomía de la antigua capital.

Como todas las espóradas, Alónnisos disfruta de unas preciosas playas y calas. Las de arena y guijarros se encuentran en la zona este de la isla, que además cuenta con mejores accesos; Mientras que las más escarpadas y salvajes se localizan en las áreas más deshabitadas y con peores caminos, lo que resulta una excusa excelente para visitarlas en barco. La isla cuenta además con un parque natural marino que protege especies como la foca monje del mediterráneo, el halcón de Eleonor o la gaviota de Audovin. Y numerosas rutas de senderismo harán las delicias de los más andarines.

Patitiri, Chora, Alónnisos, Islas Esporadas, Grecia

Vistas al old village y a la bahía desde Sunset Bar; callecitas del Old Village; Agios Dimitros Beach; Vistas de Patitiri desde el puerto

Snorkel, kayak, senderismo, paseos en barco, relax en playas paradisiacas, cata de los distintos chiringuitos y tabernas, selección del mejor atardecer, búsqueda del recuerdo ideal para nuestros familiares en las tiendecitas locales y conducción al más puro estilo rally serán nuestros duros quehaceres en estas vacaciones en el mar. ¿Lo podrás soportar? 😉

 

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Kayak Sunset trip en Milia Beach, Skópelos; Excursiones en barco por Alónnisos (Agios Dimitros); Little Banana Beach, Skiathos

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