Tres días en San Diego. Los secretos mejor guardados de la ciudad inteligente

Qué hacer y qué ver en la ciudad inteligente. Planes para un fin de semana inolvidable

Welcome to beautiful San Diego, con este cálido saludo anuncia el personal de vuelo tu aproximación a la luminosa ciudad del sur de California. Un inicio de viaje memorable pues la céntrica ubicación del aeropuerto nos regala unas imágenes impactantes previas al aterrizaje, descendiendo lentamente entre los rascacielos del centro financiero de la ciudad.

Probablemente, San Diego no sea el primer lugar que te venga a la cabeza al pensar en la costa oeste de Estados Unidos, ya que sus famosas vecinas San Francisco y Los Ángeles suelen copar todo el protagonismo. No obstante, seria un error subestimar a la octava población más grande del país, la segunda de California con cerca de 1.500.000 habitantes y una de las ciudades más inteligentes del mundo con un desarrollo tecnológico puntero y una calidad de vida envidiable. Su ubicación, junto a la frontera de México y el agradable clima que la acompaña durante todo el año le aporta un carácter propio enriquecido por el incomparable sello californiano de eternas avenidas de palmeras y kilométricas playas de arena.

Inicialmente conocida como San Miguel, por el día en que fue descubierta por el marino y explorador español Juan Rodríguez Cabrillo en 1542, esta bahía jugó un papel fundamental durante la época de colonización europea. Sus puertos naturales de aguas profundas la convirtieron en abrigo perfecto para las naves frente a los intensos temporales marítimos, por lo que pronto se convirtió en base de operaciones para la exploración de esta nueva región del Nuevo Mundo. En sus calles aun resuena este pasado colonial que se aprecia en esculturas como el Monumento Nacional Cabrillo en la cercana Punta Loma, en los nombres de colegios y avenidas también dedicados al famoso explorador, en las referencias arquitectónicas del Spanish village en el parque Balboa y en el famoso Cabrillo Festival que tiene lugar a finales de septiembre y donde se rememora la llegada del español con representaciones históricas, danzas, desfiles y comidas tradicionales españolas, portuguesas, mexicanas y nativas americanas.

Esta ciudad te cautivará desde el primer momento. En cuanto empieces a recorrerla, a descubrir sus playas, sus diferentes barrios y sus rincones, entenderás porque ha conseguido enamorar no solo a exploradores y viajeros a lo largo de los siglos, sino también a numerosas celebridades e importantes empresarios que actualmente residen o veranean en ella. De hecho, el condado cuenta con dos de los barrios residenciales más exclusivos de todo Estados Unidos.

Mi propuesta para iniciar tu particular expedición por esta sorprendente urbe es precisamente uno de estos distritos más chic: la isla del Coronado. Situada justo enfrente de la bahía de San Diego y siendo en realidad una pequeña península, presume de tener una de las mejores panorámicas de la ciudad y de su imponente base naval.

Conocida también como "Tent City", por las tiendas de campaña que rodeaban al hotel y donde residían los trabajadores del mismo

Hotel Del Coronado. Símbolo de la isla del Coronado

Ya sea en coche, cruzando el icónico puente del coronado cuya magnifica construcción permite el paso de los buques de guerra y portaviones de la base naval americana situada a sus pies; como en ferry atravesando la bahía; o bien con un tranquilo paseo en bicicleta por el el silver strand, el istmo de unos 10km que conecta el Coronado con la playa Imperial de San Diego; el recorrido hasta la isla te aportará una perspectiva diferente de la zona.

Imagen superior: vistas de la isla del Coronado; Imagen media: isla del coronado y Bahía de San Diego; Imagen inferior: Bahía de San diego

Vistas desde el puente del Coronado

Una vez allí, podrás disfrutar de los encantos de sus kilométricas y cuidadas playas, con áreas delimitadas para la práctica de deportes náuticos y agradables chiringuitos abiertos durante todo el año. No te extrañará saber que con sus luminosos apartamentos en primera línea de costa, elegantes tiendas de decoración, boutiques y restaurantes esta pequeña ciudad se encuentra en el top 20 de las más caras para vivir en el país.

Playa, barrio residencial con apartamentos, hoteles y casas, puerto deportivo

Isla del Coronado

Chiringuitos junto a la playa

Una parada indispensable en tu recorrido es el mítico Hotel del Coronado, escenario de la película Con faldas y a lo loco protagonizada por Marylin Monroe, Jack Lemmon y Tony Curtis. Este resort de playa abrió sus puertas en 1888 siendo el hotel más grande del mundo, y el primero en utilizar electricidad. A pesar de las numerosas reformas que ha sufrido, mantiene intacta su arquitectura inicial de estilo victoriano, formando parte del listado de hitos históricos nacionales del país desde 1977. El mismo Thomas Edison supervisó la innovadora instalación eléctrica del establecimiento, y como podréis comprobar en las numerosas fotografías que se exponen actualmente en sus salones, el hotel ha hospedado a un buen número de presidentes del gobierno, miembros de la realeza, actores, escritores…

Fotos antiguas del mítico hotel del Coronado expuestas en los salones del hotel

Tras esta grata y relajante visita, te propongo regresar a la ciudad, y comparar las recientes vistas con las ofrecidas desde el lado opuesto, en la Marina de San Diego. Una buena manera de iniciarte en la gastronomía sandieguina es probando alguno de sus atractivos restaurantes de pescado y marisco junto al puerto. Por supuesto, en los alrededores también encontrarás ofertas gastronómicas de todo tipo, con pequeños restaurantes o cafeterías, hamburgueserías y alguna cadena de comida americana.

Parte más moderna con la zona deportiva, área de restauración, zona pesquera y portaviones USS Midway

Marina de San Diego

Aprovechando la proximidad con el centro histórico, su famoso downtown, dedica la tarde a recorrer sus calles. Este curioso barrio, conocido como Gaslamp Quarter por sus lámparas de gas de finales del siglo XIX, empezó a desarrollarse en 1850,en un intento de aproximar la ciudad a la costa. En sus primeros tiempos recibió el nombre de Nuevo Pueblo o New Town, para diferenciarlo del asentamiento original. La incipiente urbe empezó a despuntar por sus salones de juegos y burdeles, cayendo en decadencia durante los años 50 y 60, en las que era conocida como el “entretenimiento de los marineros”. En la década de los 70 comenzó el renacimiento del Gaslamp quarter con la rehabilitación de algunos de sus antiguos edificios y la construcción de rascacielos que forman parte del distrito financiero. Actualmente, el barrio se encuentra en continua efervescencia debido al despunte del sector tecnológico junto a la excelente calidad de vida que brinda la ciudad. Circunstancias que están impulsando el establecimiento de sedes regionales de importantes empresas nacionales, universidades y centros de investigación, así como la organización de numerosos e importantes congresos y conferencias de alcance internacional tal y como se puede apreciar con la dimensión y número de hoteles y el tamaño del centro de convenciones que se encuentra en los alrededores del barrio de las lámparas de gas. Aunque es muy diferente a lo que los europeos consideramos como casco antiguo, es una zona muy agradable con un curioso contraste de rascacielos junto a bonitas casas de estilo victoriano perfectamente restauradas. Contiene además prestigiosos hoteles, tiendas, teatros y centros comerciales, siendo una de las áreas más animadas para acabar el día, ya que los bajos de estas casas antiguas se han convertido en modernos y atractivos restaurantes y bares. Te aconsejo, por tanto, ir tomando nota mental de los mejores candidatos para finalizar tu ruta con una buena cena entre la interesante variedad culinaria que ofrece.

Distrito financiero y centro histórico de San Diego

Gaslamp Quarter

Para empezar tu segunda jornada en la ciudad te propongo la visita a un museo de lo más original, el Portaviones USS Midway. Retirado tras 47 años de servicio en los que participó en importantes conflictos bélicos como la Guerra de Vietnam o la Operación Tormenta del Desierto, y considerado uno de los 5 portaviones más letales de todos los tiempos, fue donado a la ciudad de San Diego que lo adecuó para su uso como buque museo. Fue asignado tan solo una semana después del final de la Segunda Guerra Mundial siendo durante una década el barco más grande del mundo (capaz de albergar hasta 137 aeronaves en sus hangares), y el primero incapaz de cruzar el canal de Panamá debido a su tamaño. Durante la visita podrás ver de cerca e incluso acceder al interior de los helicópteros y aviones de combate. También podrás recorrer a tus anchas las instalaciones del buque que se mantiene prácticamente intacto, haciéndote una idea de cómo era la vida cotidiana en un barco como ese, entrando en sus comedores (separados por rango), cocinas, lavanderías, habitaciones, despachos, enfermería, quirófanos, salas de radiología, gabinetes dentales, laboratorios clínicos…

Cubierta del portaviones USS Midway

Camarotes, comedores, quirófano y gabinete dental

Interior del portaviones USS Midway

No olvides al desembarcar, acercarte a la famosa escultura del Beso, situada en el muelle junto al portaviones. Basada en la famosa foto tomada por Alfred Eisenstaedt en el Times Square de Nueva York el día que se anunció a victoria y el final de la Segunda Guerra Mundial, esta pareja formada por un marinero y una enfermera recibe millones de visitas diarias, siendo uno de los escenarios más utilizados para las pedidas de matrimonio.

El beso

Tras esta amena e interesante introducción al mundo de la aviación y la marina del ejército estadounidense, es hora de probar una de las especialidades gastronómicas de la zona: el cangrejo. No encontrarás mejor excusa para acercarte a uno de los rincones más especiales de San Diego, la Jolla. Este cautivador barrio disfruta de una ubicación privilegiada frente a la costa acantilada y alberga algunos de los restaurantes, hoteles y urbanizaciones más lujosos del condado, teniendo como vecinos millonarios, famosos escritores, científicos, actores, e incluso algún premio Nobel…

Desde la agradable terraza del Duke´s, podrás relajarte y disfrutar de las bonitas vistas, mientras pruebas originales platos con toques de influencia hawaiana (debe su nombre al reconocido honoluluense olímpico que llevó el surf a EEUU), algunos de los cuales llevan en su elaboración el famoso cangrejo. Investiga tranquilamente el barrio pero sin perder la noción del tiempo, pues uno de los atardeceres más bonitos del mundo se da cita en la cala de la Jolla (Jolla Cove), donde focas y leones marinos campan a sus anchas y disfrutan del momento jugando con las olas y relajándose sobre las rocas ajenos a las fotografías y paseos de la gente que llega atraída por este inolvidable espectáculo de la naturaleza.

La Jolla Cove. San Diego

Impresionante atardecer en la Jolla

Para empezar tu último día en San Diego, dirígete a su mayor pulmón verde, el parque Balboa, considerado el jardín urbano más grande de Estados Unidos. Uno de los lugares más antiguos del país dedicado al uso recreativo de sus vecinos y Lugar Nacional de Interés Histórico desde 1977. Fue una mujer, Kate Sessions, la encargada del renacimiento de este parque en 1982. Esta destacada y querida botánica y horticultora introdujo en la ciudad diferentes tipos de árboles, plantas y flores traídos personalmente de sus viajes por el país, Europa o la Baja California. De hecho en el parque se encuentra una estatua dedicada a ella, honrada como Madre del Parque Balboa, siendo la única escultura de la ciudad dedicada a una mujer real. Actualmente, los casi 5km2 que ocupa el parque contienen bonitos jardines, numerosos museos e instalaciones teatrales y musicales ubicados en elegantes edificios de estilo colonial así como un importante complejo deportivo que incluye dos campos de golf, un velódromo, campos de tenis, de tiro, de béisbol, etc.. . Los fines de semana tienen lugar numerosos acontecimientos culturales como exposiciones o conciertos al aire libre por lo que te recomiendo consultar la programación del parque para aprovechar tu visita al máximo. Si te gusta hacer fotografías originales, su cercanía con el aeropuerto te brindará la oportunidad de atrapar imágenes únicas de despegues y aterrizajes junto a las grandes avenidas de palmeras y casas de poca altura.

Spanish Village. Parque Balboa.

Cuando se acerque la hora de comer acércate a Little Italy, uno de los barrios con más vida de la ciudad. Te sorprenderá con sus calles repletas de cervecerías artesanales, modernos restaurantes y coctelerías, animados bares con todo tipo de música, elegantes boutiques y animadas plazas. Este barrio renacido a partir de un suburbio de pescadores italianos llegados de San Francisco tras su devastador terremoto de 1906, acoge también numerosos eventos relacionados con la cultura italiana como el carnaval de la Pequeña Italia, el festival Siciliano, la Precious Festa o el Art Walk (el Festival más grande de la región que anualmente reúne a más de 90.000 personas). El famoso restaurante familiar Mimo´s o la popular pizzeria Filipi pueden ser buenos candidatos para tu almuerzo italiano.

Se acerca el final del viaje, y probablemente más de uno quiera aprovechar para hacer algunas compras. Para ello vale la pena acercarse al outlet de Las Americas, donde aparte de encontrar precios muy competitivos en marcas de ropa nacionales podrás ver de cerca la frontera de México, distinguiendo a poca distancia su enorme bandera al otro lado de la valla. Como no podía ser de otra manera, en sus inmediaciones encontrarás numerosos restaurantes mexicanos con muy buena relación calidad-precio, una acertada forma de completar tu experiencia gastronómica en la región.

Y aquí termina nuestra breve pero intensa escapada de tres días a la luminosa ciudad californiana. Un destino que te sorprenderá y al que probablemente no te importe regresar en el futuro.

Vistas aéreas de San Diego

 

 

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